Construyendo un domo geodésico

      Hace algunos meses, buscando una forma de hacer una casa de árbol para los peques, un familiar me enseñó un artículo que había encontrado en un comercio online, y que consistía en una serie de palos de diferentes medidas y unos conectores para construir una superficie esférica, lo que se conoce como domo geodésico.

      Investigando un poco, encontré que el domo se puede crear a partir de lo que se conoce como icosaedro truncado. ¡Vamos! el clásico balón de futbol de toda la vida, formado por hexágonos y pentágonos. Esta es la misma forma que presenta el Buckminsterfullereno, una molécula formada por 60 átomos de carbono.

      Sobre esta estructura empecé a trabajar en los cálculos para resolver los ángulos entre las aristas y los polígonos, el radio de la esfera en función del tamaño de las aristas, etc. Todo esto para poder crear desde cero con un programa de CAD una superficie de este tipo, con el fin de fabricar los conectores y cortar las varillas en madera a las medidas adecuadas. El resultado final fue bastante aceptable.

      Ese proyecto se quedó ahí parado. Pero hace algunas semanas, fisgoneando por la oficina encontré algo curioso: unos pequeños palillos de unos 7 u 8 centímetros junto a algunas piezas de plástico impresas con orificios y de diversas formas. Al preguntar al compañero, me dijo que eran de un antiguo proyecto suyo destinado a la formación y con el fin de construir estructuras.


      Al principio no le di mayor importancia pero pasados unos días volvió la idea a mi mente (como pasa con esas cosas que alguien te cuenta y no les prestas atención pero la idea permanece ahí guardada en tu cerebro hasta el momento adecuado para aflorar), y se unió a la del buckminsterfullereno: ¿Y si imprimiera los conectores de forma similar a los del proyecto de mi compañero, pero con los ángulos justos para, haciendo uso del material de su trabajo, crear un domo geodésico? Y esta, amigos, es la pregunta trampa, la que te lleva irremediablemente al trabajo de devanarte los sesos para crear cada uno de los conectores.

      A decir verdad, si os fijáis bien en la estructura, los conectores, que están en los vértices, siempre son iguales: todos ellos conectan tres ejes, y entre estos ejes siempre albergan dos hexágonos y un pentágono, por lo que para la esfera completa solo hay que diseñar una pieza e imprimirla 60 veces. Si lo que quieres, como es mi caso, es cortarla más o menos por la mitad, necesitaras crear las piezas de los bordes, pero ayudándote del programa de CAD, un par de mediciones te dan la solución.


      Al final tras unas cuantas horas de cálculos, otras tantas de diseño, una impresora 3D y un poco de trabajo manual el resultado ha quedado bastante llamativo. Tal vez no sirva para nada (o tal vez sí: alguien me ha sugerido que estructuras como estas se pueden emplear por ejemplo para hacer lámparas), pero me ha dado una idea de cual es el siguiente paso: el domo geodésico. En este caso cada uno de los pentágonos y hexágonos está formado por una serie de triángulos que se forman con el centro y cada uno de los lados del polígono, pero eso lo documentaré en otra entrada.


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